Dolor

Cómo trasformar el “sesgo a la negatividad” en pacientes con dolor crónico para encontrar el camino hacia el bienestar

Patricia Roth Damas1, Silvia Sanchis Martínez 2, Vicente Palop Larrea 1

1.- Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Coordinadores de la Unidad de Fibromialgia del Hospital Ribera IMSKE.

2.- Fisioterapeuta y Profesora Certificada de Mindfulness y Compasión de Respira Vida Breathworks.

           “El viento de la mañana trae consigo nuevos aromas. 

         Levántate y ábrete a ese viento que te mantiene en vida.           

                                                                           Respíralo… Antes de que se vaya”

                                                                                                             Yalal ad-Din Rumi (1207-1273) *

No es raro que, de forma frecuente, anticipemos peligros (imaginarios o reales), tengamos una tendencia a predecir lo negativo o caigamos una y otra vez en la rumiación de situaciones desagradables que condicionan mal estado general, ira, y desazón interna. Un buen ejemplo de ello es la predisposición que tenemos al final del día (antes de irnos a dormir) de repasar una y otra vez todos aquellos problemas o circunstancias desagradables que hemos vivido durante el día o que nos preocupan, situación que de forma indirecta condiciona malestar, y un sueño irregular y no reparador (Brinker JK, et., 2013; Carney CE, 2013; Palop V, et al., 2024). 

Esta tendencia responde a un mecanismo evolutivo profundamente arraigado en nuestro cerebro. Ser consciente de ello y comprenderlo es el primer paso para liberarse del sufrimiento que genera, especialmente en personas que viven con dolor o enfermedades crónicas con discapacidad (Palop-Larrea V, 2024).

La mente funciona así porque el cerebro humano actual ha cambiado muy poco respecto al de nuestros ancestros. A lo largo de la evolución humana, en entornos hostiles, sobrevalorar lo negativo y subestimar lo positivo aumentaba las probabilidades de supervivencia. Estar alerta ante amenazas era más útil que buscar placer y en ello, de forma frecuente, radicaba la subsistencia. Este patrón adaptativo se conoce como “sesgo a la negatividad” y da respuesta a una predisposición biológica a percibir, recordar y reaccionar con mayor intensidad ante lo negativo que ante lo positivo (Baumeister RF, et al., 2001).

Rick Hanson lo explica con una metáfora muy gráfica: “Para lo negativo, el cerebro funciona como velcro; para lo positivo, como teflón”. Además, Hanson demuestra que para compensar una experiencia negativa se necesitan al menos cinco experiencias positivas de intensidad similar (Hanson R & Mendius R, 2011).

La neurociencia confirma que las experiencias, las emociones o los estímulos adversos generan respuestas fisiológicas más intensas, son más memorables y eclipsan lo placentero en experiencias mixtas. Además, lo negativo se contagia emocionalmente con facilidad, reforzando su impacto individual y colectivo (Baumeister RF, et al., 2001).

En personas con dolor persistente o enfermedades crónicas con discapacidad, este sesgo se amplifica por factores neurobiológicos, psicológicos y sociales (Masana L, 2015; Palop-Larrea V, 2024):

  • Neurobiológicos. La activación sostenida de ciertas partes del cerebro como son la amígdala y la ínsula refuerza la atención a la amenaza. A lo que se suman alteraciones neuroquímicas (disminución de neurotransmisores como la serotonina y/o la dopamina), que reducen la capacidad de experimentar placer (McQuaid JR, et al., 2019).
  • Cognición. El dolor crónico consume recursos cerebrales/mentales, limitando la flexibilidad y favoreciendo interpretaciones automáticas negativas que crean un círculo vicioso de la rumiación, con disminución de la autoeficacia y de la capacidad cognitiva para conseguir objetivos aumentando la frustración.
  • Psicosocial. El aislamiento social, la falta de validación y la estigmatización de los problemas de salud que sufren estas pacientes consolidan patrones de pensamiento pesimistas que cronifican la enfermedad y la empeoran.

En este sentido, la hipersensibilidad del sistema nervioso central, en pacientes con síndrome de fibromialgia, amplifica tanto el dolor físico como las emociones negativas, creando un círculo vicioso de sufrimiento, percepción negativa y aislamiento (Burch V, 2016; Palop V, et al., 2022; Palop V, et al., 2024).

Hay una serie de factores que perpetúan el sesgo a la negatividad y que están directamente relacionadas con el sufrimiento y las alteraciones psicológicas que producen “el propio problema de salud (sobre todo en enfermedades crónicas que producen incapacidad), las emociones negativas, relaciones personales toxicas, situaciones laborables o sociales desfavorables, la soledad o sentirse sola, y por la propia asistencia sanitaria y/o la inspección médica”; probablemente todas aquellas circunstancias o vivencias que las pacientes viven o perciben como adversas, negativas o injustas” (Masana L, 2015; Roth Damas P, et al., 2021) :  

  • Los síndromes de fatiga crónica y/o de fibromialgia, y las enfermedades crónicas incapacitantes.
  • Emociones no expresadas (rabia, ira, tristeza, miedo, asco).
  • Baja autoestima y falta de un proyecto vital.
  • Relaciones conflictivas o poco empáticas.
  • Entornos que refuerzan la indefensión y la pasividad.
  • Insatisfacción con la atención clínica y/o el personal del sistema sanitario.
  • Maltrato o incomprensión en la inspección médica.

Estos factores reducen la capacidad de integrar experiencias positivas, dificultan la construcción de una vida con significado y crecimiento personal en medio del sufrimiento y obstaculizan de forma importante el camino del bienestar.

¿Cómo compensar el sesgo a la negatividad? La buena noticia es que el cerebro es plástico (neuroplasticidad) y puede cambiar con la experiencia. Para ello se necesita de estrategias que conduzcan la mente hacia una percepción más equilibrada y que incluyan los aspectos agradables de la experiencia. Como recuerda Vidyamala Burch “Una vida plena y gozosa no se limita solo a la ausencia de sufrimiento” (Burch V, 2016).

La “mente de principiante” y la “curiosidad” son dos actitudes aliadas para compensar el sesgo a la negatividad (Figura 1), que hacen alusión a la actitud mental de acercarnos a algo como si fuese la primera vez que lo vemos, con una mente fresca y curiosa, sin dar las cosas por sabidas. Es la mirada que de forma natural tienen los niño y niñas; esa mirada apreciativa está ya en nuestro interior (todos hemos sido niños/as), solo hay que entrenarla un poco cada día (Suzuki S, 2006; Kabat-Zinn J, 2017). Y para ello, es imprescindible conocer que terapias, actividades o actitudes hay que poner en marcha y desarrollar, que ejercicios prácticos nos puede facilitar ser más positivos y que cosas evitar para minimizar el sesgo a la negatividad.

Figura 1.-El paso 3 de Respira Vida Breathworks nos invita a

“ir al encuentro de lo agradable, con curiosidad, aprecio y gratitud”

Son muchas las terapias, actividades o actitudes a poner en marcha y desarrollar que disminuyen el sesgo a la negatividad y facilitan el bienestar a la población en general y de una forma muy especial a personas con dolor crónico. En este apartado hacemos una referencia superficial a algunas de ellas:

  • Mindfulness. Permite observar los pensamientos sin identificarse con ellos, reducir su impacto, dirigir la atención a los sentidos en el momento presente (la experiencia directa de ver, escuchar, oler, saborear o tocar) y facilita la percepción de cualquier sensación agradable, por minúscula que parezca (Hanson R, 2013; Killingsworth MA & Gilbert DT, 2010). 

Es una herramienta terapéutica y una forma de vida que permite disminuir la mente dispersa, la ansiedad, la depresión, el dolor, la alteración del sueño y la fatiga (Brown KW, & Ryan RM, 2003; Mace RA, et al., 2024 Siegel D, 2009) y que facilita el camino hacia las emociones positivas y el bienestar de las pacientes con fibromialgia (https://humanfibre.net/2024/10/02/beneficios-de-mindfulness-y-compasion-en-dolor-cronico-y-fibromialgia/).

  • Terapia cognitivo-conductual conducida por expertos. Consiste en un enfoque psicológico práctico y a corto plazo que ayuda a identificar y cambiar patrones de pensamiento negativos (cognitivos) y comportamientos (conductuales) para mejorar las emociones y la vida diaria con herramientas que permiten desarrollar estrategias saludables. 

Permite reestructurar pensamientos automáticos negativos hacia pensamientos y actitudes positivos que mejoran los estados anímicos (McQuaid JR, et al., 2019).

  • Expresión emocional. Son experiencias que van robando al cerebro terreno oscuro/negativo (emocional y psicológico) para convertirlo en momentos de bienestar y placer. Pueden desarrollarse mediante la escritura terapéutica, participar en experiencias artísticas, favorecer diálogos narrativos evitando la queja y aprendiendo a escuchar, psico-danza, musicoterapia, paseos por la naturaleza, visitas a museos (explorar estos temas en el “apartado de enlaces”).  
  • Relaciones significativas. Que se basen en el respeto y la empatía, y que eviten las relaciones toxicas. El apoyo social y la amistad son factores protectores que hay que cultivar y que combaten la soledad y mejoran la salud. 

En este sentido, no se pueden olvidar las palabras de Byung-Chul Han** en su reciente libro La tonalidad del pensamiento (2024): “El cultivo a la positividad aísla a los seres humanos, los vuelve egoístas y erosiona la empatía, porque la gente deja de interesarse por el sufrimiento de los demás”. Es decir, que uno debe ser compasivo con uno mismo y con los demás y establecer las relaciones personales y sociales en este sentido. 

Aristóteles(el sabio global), en los últimos capítulos de la Ética dedicados a la amistad afirma: “Nadie querría vivir sin amigos, aun teniendo todas las demás cosas buenas”, “No solo la amistad es una virtud, sino que es algo necesario para la vida: la cumbre de la condición social del hombre” (Gomez Rodriguez P, 2010).  

  • Proyecto de vida y sentido de propósito. Que incite a la acción y fortalezca un espíritu de esperanza mediante el desarrollo de un plan integral y personal (estrategia holística) que abarque todas las facetas de la vida. Y que defina sus metas a mediano y largo plazo, con objetivos elevados y significativos (cimentados en valores) y acciones diarias que guíen su vida con honestidad, permitan el crecimiento personal, la autorrealización y la contribución social dándole sentido a su existencia. 

Ya Aristóteles# en la “Ética a Nicómaco” expresaba que el sentido de la vida es alcanzar la eudaimonía (felicidad o florecimiento humano) a través de una vida de actividad racional y virtud, desarrollando el máximo potencial del ser humano, que es su capacidad de razonar y actuar con excelencia, encontrando el «justo medio» en todas las acciones para vivir una vida plena y buena, que es su propio fin último. Una concepción aristotélica de la vida buena tiene que dar cabida a la diversidad de maneras de ejemplificar la forma de vida propia de la especie humana que debe estar dirigida por los objetivos y metas individuales y por la acción para conseguirlos (Gomez Rodriguez P, 2010).   

  • Gratitud con los demás, con la naturaleza y con uno mismo.  La gratitud se define como el sentimiento de agradecimiento y alegría al recibir lo que uno percibe como obsequio, ya sea un obsequio material proporcionado por otra persona o algo inmaterial, como un momento de paz provocado por la naturaleza. La gratitud, entendida como una emoción positiva influye en el bienestar físico y psicológico y forma parte del proceso de trasformar emociones autodestructivas (como el sesgo a la negatividad) en emociones curativas.

Distintos modelos psicofisiológicos han señalado que la salud depende en buena medida de que las personas tengan relaciones de calidad con los demás y que sientan que tienen un propósito de vida (Martínez Martí M & Avila M, 2008) lo que favorece las relaciones interpersonales. 

El filósofo escocés Adam Smith (1723-1790) en su Teoría de los sentimientos morales afirma: “Cuando la ayuda requerida se proporciona recíprocamente a través del amor, de la gratitud, la amistad y la estimación, la sociedad prospera y es feliz” (Martínez Martí M & Avila M, 2008).

  •  Desarrollar actitudes, vivencias, situaciones y momentos que producen bienestar. Disfrutar de experiencias agradables y permanecer en ellas con bondad, humildad y compromiso hacia la acción producen un acercamiento a la vida plena (explorar estas actividades en el “apartado de enlaces”).
  • Técnicas de psicoeducación guiadas por expertos. Que faciliten comprender el sesgo a la negatividad y a conocer cómo combatirlo lo que ayuda a desactivarlo. Estas técnicas son mucho mas efectivas cuando se realizan de forma grupal y son interactivas. 

Existen muchos “ejercicios prácticos para disminuir el sesgo a la negatividad” y facilitar el bienestar diario. En este apartado hacemos referencia a cuatro de ellos fáciles de poner en marcha y disfrutar con ellos. 

  • Diario de gratitud. Escribe en un diario, en cualquier momento del día, aquellas experiencias, pensamientos, noticias, lecturas, momentos de humor o ideas agradables con los que uno se ha relacionado durante el día. No importa que sean ocho o una experiencia, que sea una experiencia real o imaginaria, pero sí que es importante que sea gratificante.  Es una forma fácil de practicar la gratitud con uno mismo
  • Saboreo consciente. Cando notes algo positivo (un aroma, una sonrisa), quédate con ello 20-30 segundos, permanece en la experiencia absorbiéndola. Este sentimiento positivo lo puedes disfrutar de la naturaleza (abrazando un árbol, oliendo el salitre del mar o el aroma de una rama de romero del monte) o de la lectura de un Haiku+ (https://humanfibre.net/2024/06/17/haiku-poesia-japonesa/). 
  • Recuerdos positivos. Evocar momentos agradables y revivirlos con detalle. La realidad virtual de cerrar los ojos e imaginar una imagen de un paisaje precioso ya visto o un momento estelar y placentero de la vida (ej.: cuando tu hijo dio los primeros pasos) puede ayudar a ello.  
  • Experimenta momentos Flow. La teoría Flow es una de las teorías de la motivación más cautivadoras por su riqueza de matices y por la sensación de bienestar que produce. Son esos momento que mientras los vives, los disfrutas con tanta intensidad que tu mente está completamente inmersa en una actividad, con una sensación de concentración profunda, disfrute y pérdida de la noción del tiempo (una ducha prestando atención al roce del agua sobre la piel, al olor del jabón…, una conversación agradable con una amiga o un familiar, un hobbie que te encante…). 

El listado de temas a evitar  

  • Rumiación pasiva. Repetir pensamientos negativos sin cuestionarlos.
  • Invalidar emociones. Reprimirlas impide su elaboración y producen irritabilidad, desazón interna, disminución de la autoeficacia, dificultad para realizar los objetivos pautados, frustración y perdida de autoestima. Un buen ejemplo de ellos es la alexitimia (castración emocional) que acompaña a un número importante de pacientes con dolor crónico.  
  • Aislamiento social. Agrava la percepción de amenaza y la salud por todas las causas.
  • Centrarse solo en el síntoma físico. Ignorar el componente emocional perpetúa el malestar.
  • Entornos que refuercen la indefensión. Sistemas que no promueven autonomía consolidan la desesperanza.
  • Relaciones interpersonales toxicas. Que perpetúan la rumiación, la magnificación de los problemas, el sentido de indefensión y el malestar general.

El sesgo a la negatividad afecta de forma cotidiana a pacientes con dolor crónico, con síndrome de fibromialgia o con enfermedades crónicas con discapacidad y los mantiene en un campo estrecho y nocivo de la experiencia, pero cada uno puede elegir dónde poner la atención. La neuroplasticidad permite entrenar la mente para ampliar la percepción hacia lo positivo y así equilibrar, poco a poco, el sesgo a la negatividad. 

Como dijo Ramón y Cajal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”. Es decir, existe esperanza y un camino hacia el bienestar, pero solo si hay voluntad de cambio y acción. 

Bibliografía

  • Baumeister RF. Bratslavsky E, Finkenauer C. Vohs K D. Bad is stronger than good. Review of General Psychology 2001;5(4):323-70. https://psycnet.apa.org/record/2001-09004-002
  • Brinker JK, Campisi M, Gibbs L, Izzard R.  Rumination, Mood and Cognitive Performance. Psychology 2013;4(3):224-31
  • Burch V. Mindfulness y compasión para la salud. Editorial Kairós 2016.
  • Brown KW., & Ryan RM The benefits of being present: Mindfulness and its role in psychological well-being. Journal of Personality and Social Psychology 2003; 84(4):822-48. https://doi.org/10.1037/0022-3514.84.4.822
  • Byung-Chul Han. La tonalidad del pensamiento. Editorial Paidós; Barcelona. 2024
  • Carney CE, Harris AL, Falco A, Edinger JD. The relation between insomnia symptoms, mood, and rumination about insomnia symptoms. J Clin Sleep Med 2013;9(6):567-75.  https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23772190/
  • Gómez Rodríguez P. Los filósofos que amamos. Aristóteles. En: Filosofía Hoy 2010:5-12. WWW.filosofiahoy.es
  • Hanson R, Mendius R. Buddha’s Brain: The Practical Neuroscience of Happiness, Love, and Wisdom. New Harbinger Publications 2011.
  • Hanson R. Hardwiring Happiness: The new Brain Science of Contentment, Calm, and Confidence. New York: Harmony Books 2013.
  • Kabat-Zinn J.  Wherever You Go, There You Are: Mindfulness meditation for everyday life. Editorial Piatkus Books 2017.
  • Killingsworth MA, Gilbert DT. A Wandering Mind Is an Unhappy Mind. Science. 2010;330(6006), 932 LP-932.
  • Mace RA, Stauder MJ, Hopkins SW, Cohen JE, Pietrzykowski MO, Philpotts LL, et al. Mindfulness-Based Interventions Targeting Modifiable Lifestyle Behaviors Associated With Brain Health: A Systematic Review and Meta-Analysis. American Journal of Lifestyle Medicine 2024;19(3):476-92. 
  • McQuaid JR, Lin EH, Jacques JP, Breland-Noble AM, Cuijpers P, Leslie S. Greenberg LS, et al.  Clinical practice guideline for the treatment of depression across three age cohorts. American Psychological Association. Washington, DC 20002-4242. 2019. https://www.apa.org/depression-guideline
  • Martínez Martí M, Avila M. Humanidades Medicas: La gratitud y su influencia en el bienestar. JANO 2008;1.691:18-24
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  • Palop V, Martínez-Mir I, Roth P. Síndrome de fibromialgia e Ira. Rev Clin Med Fam 2024;17(2):153-4. Doi.org/10.55783/crmf.170213
  • Palop-Larrea V. Anger and Physical and Psychological Health. A Narrative Review. Revista de Estudios Sociales 2024;90:121-136. https://doi.org/10.7440/res90.2024.08.
  • Palop V, Roth P, Escuder A. Síndrome de fibromialgia. AMF 2022;18(8):434–45. 
  • Roth Damas P, Portillo Santamaria M, Folch Marín B, Palop Larrea V. Fibromialgia y empatía: un camino hacia el bienestar. Aten Primaria 2018;50:69-70. https://doi.org/10.1016/j.aprim.2017.03.016
  • Roth Damas P, Fernandez M, Palop Larrea V. Síndrome de fibromialgia y miedo. Aten Primaria 2021;53(9):102137. https://doi.org/10.1016/j.aprim.2021.102137
  • Siegel D, Germer C, Olendzki A. Mindfulness: What is it? Where did it come from? En: Didonna F. Clinical Handbook of Mindfulness. New York: Springer 2009. 
  • Suzuki S. Zen Mind, Beginner’s Mind: Informal Talks on Zen Meditation and Practice. Editorial: Shambhala Library. 2006

Enlaces de interés (para saborear y disfrutar con una lectura tranquila que invite a la reflexión y a la acción)  

Lecturas de interés 

  • Jean-Luc Hennig. De la amistad extrema. Montaigne & La Boéte. Editorial Ariel. Año 2016.
  • Fina Sanz Ramón. El buen trato como proyecto de vida. Editorial Kairós. Año 2018.
  • Delphine De Vigan. Las gratitudes. Editorial Anagrama S.A.U. Año 2021.
  • Marina Garcés. La pasión de los extraños. Una filosofía de la amistad. Editorial Galaxia Gutenberg, S.L. Año 2025
  • Natsume Soseki. Sueño de la libélula. SATORI EDICIONES. Año 2013.

Puntualizaciones del texto (información extraída de Google).

Yalal ad-Din Rumi (1207-1273): Fue un místico persa, teólogo y poeta sufí del siglo XIII, célebre por su poesía espiritual que explora el amor divino, la unidad y la conexión con lo trascendental, convirtiéndose en una figura clave del sufismo (dimensión mística e interior del Islam) y la literatura universal, con un legado que trasciende religiones y culturas, invitando a una profunda introspección y conciencia del «Yo soy Tú» en todo lo existente, inspirando una forma de mindfulness  través de la conexión y la presencia en el amor. Nació en Balk (actual Afganistán) en 1207, su familia huyó de la invasión mongola, viajando por Persia y estableciéndose finalmente en Konya (Turquía). A los 37 años, conoció a Shams de Tabriz un místico errante, que provocó una profunda transformación en él, llevándolo a un éxtasis espiritual y al nacimiento del poeta.

**Byung-Chul Han: Es un filósofo coreano nacido en Seúl en 1959. Filósofo, teólogo católico y ensayista surcoreano experto en estudios culturales y profesor de la Universidad de las Artes de Berlín. Escribe en alemán y está considerado como uno de los filósofos más destacados del pensamiento contemporáneo por su crítica al capitalismo, la sociedad del trabajo, la tecnología y la hipertransparencia. ​Han es autor de más de treinta libros, de los cuales los más recientes son tratados acerca de lo que él denomina la «sociedad del cansancio» y la «sociedad de la transparencia», y sobre su concepto de “shanzhai”, neologismo que busca identificar los modos de la deconstrucción en las prácticas contemporáneas del capitalismo chino.

#Aristóteles: Según la Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Arist%C3%B3teles), Aristóteles nació en Estagira y vivió entre los años 384 a. C.-322 a. C.). Fue un filósofopolímata y científico griego nacido en la ciudad de Estagira, al norte de la Antigua Grecia. Es considerado junto a Platón, el padre de la filosofía occidental. Sus ideas han ejercido una enorme influencia sobre la historia intelectual de Occidente por más de dos milenios. Como fundador de la Escuela peripatética de filosofía en el Liceo de Atenas, inició la amplia tradición aristotélica que le siguió, la cual sentó las bases para el desarrollo de la ciencia moderna.

Fue discípulo de Platón y de otros pensadores, como Eudoxo de Cnido, durante los veinte años que estuvo en la Academia de Atenas.  Poco después de la muerte de Platón, Aristóteles abandonó Atenas para ser el maestro de Alejandro Magno en el Reino de Macedonia durante casi cinco años. En la última etapa de su vida, fundó el Liceo en Atenas, donde enseñó hasta un año antes de su muerte.​

Aristóteles escribió cerca de 200 obras, de las cuales solo se han conservado 31 (ninguna de ellas destinada a la publicación) en el Corpus Aristotelicum, sobre una enorme variedad de temas, entre ellos: lógicametafísicafilosofía de la cienciaéticafilosofía políticaestéticaretóricafísicaastronomía y biología. ​ Aristóteles transformó muchas, si no todas, las áreas del conocimiento que abordó. Es reconocido como el padre fundador de la lógica y de la biología, pues si bien existen reflexiones y escritos previos sobre ambas materias, es en el trabajo de Aristóteles donde se encuentran las primeras investigaciones sistemáticas al respecto. ​ Aristóteles también ha sido llamado el padre de la ciencia políticazoologíaembriologíaderecho naturalmétodo científico, retórica, psicologíarealismocríticaindividualismoteleología y de la meteorología

+Haiku: Según la Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Haiku) los haiku​ (俳句) o haikú​ es un tipo de poesía japonesa que consiste en un poema breve de diecisiete sílabas, escrito en tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente. Blyth lo llama «la poesía de la sensación», es más podría definirse como “la poesía de la sensación desnuda”, que no pretende oscurecer algo con las palabras, sino iluminarlo. La poética del haiku generalmente se basa en el asombro y la emoción (哀れ) que produce en el poeta o en el lector de la poesía la contemplación ante la realidad (tradicionalmente en un espacio de pura naturaleza). Siguiendo el régimen tradicional japonés, la composición suele contener alguna referencia directa o indirecta a la estación del año, mediante el uso de un kigo (季語) o palabra que evoca las estaciones.

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